Días
de despidos masivos, de seguir con el saqueo. Así lo hemos
querido. En Iberia, en el diario “El País”, en el derrumbe de
una frágil muralla que pensábamos era de grueso ladrillo y era sólo
de barro. Mientras sigue cayendo la que está cayendo, ando leyendo
la autobiografía de Rafa Nadal, no sé si idea suya o de algún
editor avispado. Parece hecha a todo correr, encargándola a un
tipo con estrella, John Carlin. Aquí hay párrafos plomizos,
cansinos, describiendo el juego, pero en ocasiones hay también
reflexiones del propio Nadal, uno de los grandes tenistas de la
historia, que brillan, que son el verdadero zumo del que se puede
sacar algo. La filosofía del aguante impuesta por Toni Nadal es
una de ellas. Un libro prematuro pero que me trae un rato de
entretenimiento antes de pasar a lo siguiente.
“La
misión de Toni era, como siempre, encontrar las palabras justas para
la ocasión. Pero esta vez dudaba. Más tarde admitió que, cuando
se puso a llover en aquel quinto set, se había resignado a verme
perder. Procuró poner una cara resuelta, se esforzó por reprimir
lo que en realidad sentía y me soltó un breve sermón que ya había
oído en anteriores ocasiones y que pronunció mecánicamente, de eso
me di cuenta.
Mientras
yo estaba sentado en el banco, se inclinó hacia mí y dijo:
“ Mira,
por pequeña que sea la posibilidad de ganar, lucha hasta el final.
La recompensa es demasiado grande para que no te esfuerces. Muchas
veces, los jugadores, por desánimo o agotamiento, no presentan la
batalla que exigen las circunstancias, pero si hay una posibilidad,
sólo una, lucha por ella hasta que todo esté perdido. Si consigues
que el marcador llegue a estar 4-4, no será el que mejor juegue el
que gane, sino el que mejor controle sus nervios.””
(de
“Rafa. Mi historia”, Rafa Nadal & John Carlin)