Ánimos
y desánimos (de nuevo). Volvieron los algarazos y la lluvia,
pero quedan los refugios (de nuevo). El absurdo, un juicio laboral
incomprensible, un transcurso del tiempo y una incomunicación que no
ayudaron y un viaje en solitario. ¿Y el paisaje del fondo? El
del sálvese el que pueda. Pero no nos hundimos: seguimos a flote y
buscando la primavera. Y encontrando los rincones para seguir
leyendo.

(de
“Los enamoramientos”, Javier Marías)